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Un par de leones africanos que van en jaulas como regalo al rey ofrecen a DQ la oportunidad de demostrar ante el Caballero del Verde Gabán su valentía y los rigores de su oficio. El león forma parte de numerosas historias que demuestran la audacia, bondad, nobleza o inocencia de las personas que los confrontan y vencen o domestican. Chrétien de Troyes, por ejemplo, escribió a finales del siglo xii Yvain, obra en la cual el protagonista es apodado el Caballero del León, debido a que siempre lo acompaña un león, con tanta fidelidad que incluso intenta suicidarse cuando cree que Yvain ha muerto. En el Palmerín de Olivia, el Primaleón, el Belianís de Grecia y en el Amadís de Gaula, entre muchas otras obras, el león figura como un medio de realzar el valor del héroe. En este episodio, pues, DQ se enfrenta a un peligro real que al mismo tiempo parece salido de las páginas que él tanto admira, y con razón, acabado el enfrentamiento, cambiará su nombre del Caballero de la Triste Figura por Caballero de los Leones, para subrayar lo destacado de esta aventura. Las pruebas por las que pasan los caballeros andantes, según lo entendería DQ, son parte de un proceso de depuración, de un afán de perfección, y revelan una voluntad utópica que asemeja los caballeros andantes a los santos y los hace parte importante del esfuerzo civilizador. Hay, sin embargo, notables diferencias que observar entre este capítulo y los modelos de su erudita fantasía. El camino y no el corazón del bosque, las fieras enjauladas y no en libertad, lo innecesario del encuentro y no el peligro inminente, las invocaciones a la prudencia que hacen a DQ sus acompañantes, todo ello reduce la mítica aventura a un episodio presentado con verosimilitud y realismo. Los requesones que Sancho pone en la celada y la indiferencia del león introducen elementos paródicos. Pero no puede cuestionarse el valor de DQ, que es exaltado por el leonero y maravilla a don Diego de Miranda. El encomio del caballero que hace en este capítulo el «autor», encomio que llama la atención del «traductor», ayuda a conformar la visión más positiva, profunda y compleja del personaje que emerge en la Segunda parte del Q. y a la cual no es ajeno este acto temerario y memorable.
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'''''… “alzando don Quijote la cabeza vio que por el camino por donde ellos iban venía un carro lleno de banderas reales; y creyendo que debía de ser alguna nueva aventura, a grandes voces llamó a Sancho que viniese a darle la celada. El cual Sancho, oyéndose llamar, dejó a los pastores y a toda priesa picó al rucio y llegó donde su amo estaba, a quien sucedió una espantosa y desatinada aventura.”'''''
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Final do cap.16 (DQII)
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y Sancho pasan cuatro días en casa de don Diego de Miranda, gozando de la amable atención de sus anfitriones y de un maravilloso silencio que hace de la casa un remanso en medio del camino, las ventas y las aventuras. Don Diego, con su astucia de labrador rico medianamente culto, no consigue decidir si DQ es cuerdo o loco, aunque se inclina por lo segundo. Pide a su hijo, Lorenzo, que zanje el asunto, con lo que revela su prudencia, al no precipitarse a una conclusión y al delegar en su hijo, con más estudios que él, esta averiguación. Don Diego y su hijo anticipan aquí a generaciones de lectores y críticos que han pretendido inclinar la balanza de uno u otro lado y han dado con un texto que se resiste a la definición. C. incluye aquí modelos de una lectura discreta y ponderada que es capaz de distinguir la entreverada locura de los lúcidos intervalos, pero prefiere la apertura y el suspenso de una contemplación hospitalaria al rigor de un encasillamiento definitivo.
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A aventura dos leões que segue-se da a oportunidade a Dom Quixote de demonstrar ao cavaleiro do Verde Gabão o seu valor, a sua temeridade e não menos justificar o merecimento que suas “valorosas muitas e cristãs façanhas” têm de estar estampadas em livro. O tema do leão, alias, é um tema de livro: Um cavaleiro do leão – Yvain – ja tinha sido escrito por Chrétien de Troyes, e vários leões figuram entre os clássicos da cavaleria para salientar o valor do herói, desde o Amadís de Gaula, clássico dos clássicos, até o Palmerín de Oliva, passando pelo Primaleón, pelo Belanís e vai-se saber ainda quantos outros. O episodio, então, entrelaça ao perigo real o mundo da fantasia, e tendo “triunfado” o da Triste Figura, nada parece mais merecido que reclame, a partir de agora, ser reconhecido como Cavaleiro dos Leões.  
Los poemas que Lorenzo lee —una glosa y un soneto— se relacionan sutilmente con su contexto. DQ, ante el escepticismo de Lorenzo de que haya habido o haya tal cosa como la andante caballería, responde con insólita prudencia, contentándose con decir que ha habido caballeros andantes y que sería bueno volvieran a existir en el presente. Lorenzo no le contradice directamente, pero en su glosa afirma que «Cosas imposibles pido, / pues volver el tiempo a ser / después que una vez ha sido, / no hay en la tierra poder / que a tanto se haya estendido», lo que bien puede leerse como un comentario a la imposibilidad de la empresa de DQ. Por otra parte, el soneto sobre Píramo y Tisbe introduce un tema, el amor y sus obstáculos, que se irá desarrollando en los capítulos siguientes.
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Mas o génio de Cervantes, uma vez mais, surpreende-nos na contraposição dos modelos, e o que a priori aparece como um episodio marcado e que resulta pela ingenuidade e o delírio de Dom Quixote, pronto deixa entrever um outro ângulo. Opondo assim, ao modelo dos clássicos com que sonha o Quixote o facto de este vir andando pelo caminho, e não elo coração do bosque, o faço que a fera esteja enjaulada e não em liberdade reforçando ainda mais pela aussencia de iminente perigo o desnecessario do desafio. As prudentes advertências dos acompanhantes, não fazem mais que sublinhar que esta “mítica aventura”, finalmente, é um episodio que nos é apresentado com realismo e veracidade. Não esqueçamos que aventura dos leões começa pelo parodia dos requeijões que Sancho põe no elmo de Dom Quixote...
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Por último, não deixemos escapar o facto que o “tradutor” chame a atenção ao louvor do cavaleiro feito pelo “autor” desta historia. Outra forma de Cervantes afirmar e confirmar o aprofundamento e a complexidade da evolução do carácter do personagem que vá do Quixote da primeira parte a este, e dentro da qual, o temerário acto dos leões não é em nada alheio. 
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Seguem-se quatro dias em casa do do Verde Gabão. Neles, Dom Diego e o seu filho, Dom Lourenço, antecipam aquilo que durante quatrocentos anos todos os leitores do Quixote não deixaram de ponderar: a questão de decidir se Dom Quixote é louco ou não. Chegando Cervantes a incluir modelos de leitura que não deixam de lado a observação do intervalo lúcido e da loucura misturados.  
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Nesses dias tomamos contacto com as dotes poéticas de Lourenço, que se por um lado servem para “adocicar” a causa da cavalaria andante tão ardentemente defendida por Dom Quixote, por outro, a traves do soneto dedicado a Píramo e Tisbe, e introducido o tema do amor e seus obstáculos que serão largamente desenvolvidos nos capítulos e nas historias de Quiteria, Basilio e o rico Camacho que se seguem.
  
 
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Revisão das 18h08min de 20 de Maio de 2013


Um projecto do São Luiz Teatro Municipal

comissariado por Alvaro García de Zúñiga & Teresa Albuquerque


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Le Chevallier aux Miroirs (2004) by Alexander Knox


Sessão 36 – Terça 28 de Maio de 2013 – Leitura dos capítulos 17 e 18 da Segunda Parte do Ingenioso Cavaleiro Dom Quixote de la Mancha."


Convidados :


… “alzando don Quijote la cabeza vio que por el camino por donde ellos iban venía un carro lleno de banderas reales; y creyendo que debía de ser alguna nueva aventura, a grandes voces llamó a Sancho que viniese a darle la celada. El cual Sancho, oyéndose llamar, dejó a los pastores y a toda priesa picó al rucio y llegó donde su amo estaba, a quien sucedió una espantosa y desatinada aventura.”

Final do cap.16 (DQII)

A aventura dos leões que segue-se da a oportunidade a Dom Quixote de demonstrar ao cavaleiro do Verde Gabão o seu valor, a sua temeridade e não menos justificar o merecimento que suas “valorosas muitas e cristãs façanhas” têm de estar estampadas em livro. O tema do leão, alias, é um tema de livro: Um cavaleiro do leão – Yvain – ja tinha sido escrito por Chrétien de Troyes, e vários leões figuram entre os clássicos da cavaleria para salientar o valor do herói, desde o Amadís de Gaula, clássico dos clássicos, até o Palmerín de Oliva, passando pelo Primaleón, pelo Belanís e vai-se saber ainda quantos outros. O episodio, então, entrelaça ao perigo real o mundo da fantasia, e tendo “triunfado” o da Triste Figura, nada parece mais merecido que reclame, a partir de agora, ser reconhecido como Cavaleiro dos Leões. Mas o génio de Cervantes, uma vez mais, surpreende-nos na contraposição dos modelos, e o que a priori aparece como um episodio marcado e que resulta pela ingenuidade e o delírio de Dom Quixote, pronto deixa entrever um outro ângulo. Opondo assim, ao modelo dos clássicos com que sonha o Quixote o facto de este vir andando pelo caminho, e não elo coração do bosque, o faço que a fera esteja enjaulada e não em liberdade reforçando ainda mais pela aussencia de iminente perigo o desnecessario do desafio. As prudentes advertências dos acompanhantes, não fazem mais que sublinhar que esta “mítica aventura”, finalmente, é um episodio que nos é apresentado com realismo e veracidade. Não esqueçamos que aventura dos leões começa pelo parodia dos requeijões que Sancho põe no elmo de Dom Quixote... Por último, não deixemos escapar o facto que o “tradutor” chame a atenção ao louvor do cavaleiro feito pelo “autor” desta historia. Outra forma de Cervantes afirmar e confirmar o aprofundamento e a complexidade da evolução do carácter do personagem que vá do Quixote da primeira parte a este, e dentro da qual, o temerário acto dos leões não é em nada alheio. Seguem-se quatro dias em casa do do Verde Gabão. Neles, Dom Diego e o seu filho, Dom Lourenço, antecipam aquilo que durante quatrocentos anos todos os leitores do Quixote não deixaram de ponderar: a questão de decidir se Dom Quixote é louco ou não. Chegando Cervantes a incluir modelos de leitura que não deixam de lado a observação do intervalo lúcido e da loucura misturados. Nesses dias tomamos contacto com as dotes poéticas de Lourenço, que se por um lado servem para “adocicar” a causa da cavalaria andante tão ardentemente defendida por Dom Quixote, por outro, a traves do soneto dedicado a Píramo e Tisbe, e introducido o tema do amor e seus obstáculos que serão largamente desenvolvidos nos capítulos e nas historias de Quiteria, Basilio e o rico Camacho que se seguem.

AGZ


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links úteis :

CAPÍTULO XVII

CAPÍTULO XVIII


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